jueves, 5 de diciembre de 2013

El auge de las productoras independientes que aún no empieza

Cortesía: Diario El Telégrafo

El 14 de Junio de 2013, el pleno de la Asamblea Nacional ecuatoriana aprobó la Ley Orgánica de Comunicación. Esta era una de las tantas leyes contempladas en la constitución de Montecristi que demoraron en ser aprobadas. De hecho, la ley de comunicación demoró más de 4 años para entrar en vigencia, luego de un largo proceso de debate que terminó con la amplia mayoría gobiernista en el parlamento.


Mayor espacio para lo ecuatoriano

Entre otros temas, la ley de comunicación incluye, en su Sección VI, siete artículos destinados a proteger y fomentar la producción nacional. Ahora, la parrilla de programación televisiva no podrán tener menos de 60% de programas hechos en Ecuador. Dentro de esa cuota se prevé también una regulación sobre el origen de las producciones: como mínimo, el 10% del total de la programación debe ser obra de productores independientes.
En la  ley se define como “productores nacionales independientes” a personas que no tienen relación laboral, vínculo de parentesco (hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad) ni vinculación societaria comercial con el medio de comunicación que difunda su obra.
Además, el artículo 99, de la Concentración del espacio para la producción nacional, en la ley se establece que un mismo productor o agencia puede proveer máximo un 25% de la programación en cada canal de televisión.

Ley es ley y hay que acatarla

Las multas para quienes incumplan esta norma es del 50% del ingreso por la venta de la pauta. Además, cada año, los canales de televisión que difundan su señal desde el territorio ecuatoriano deberán transmitir al menos 2 estrenos de películas ecuatorianas.
Finalmente, en la Sección VI de la Ley de Comunicación se establece la normativa conocida como el “1 por 1”, que establece que en las radios ecuatorianas deberán transmitir, al menos un 50% de música nacional, salvo en el caso de las estaciones cuya naturaleza sea de carácter temático o especializado.

Utopía de la producción nacional

Con estos antecedentes, podría decirse que la producción nacional -y en particular las productoras independientes- vivirá un auge de ahora en adelante. Sin embargo, la poca apertura que tienen las grandes empresas mediáticas con los productores a cuenta propia es una realidad que va a ser dificil de cambiar. 

Fuentes:

jueves, 31 de octubre de 2013

¿Quién soy?

Soy Fernando Terranova. Soy hijo, hermano mayor y amigo. Nací hace 20 años y a los 16 descubrí que había nacido  para comunicar. Actualmente me educo para hacerlo profesionalmente mientras trabajo como redactor y locutor en una radio. Aunque lo desconocía, siempre estuve inmiscuido en los medios de comunicación. Tanto mi bisabuelo, como mi abuelo y mi papá tuvieron la oportunidad de trabajar en medios. Mi padre (quien además es mi homónimo), trabajó dos décadas en un medio de comunicación. Podría decirse que el deseo de comunicar lo llevo en la sangre, pero no. En mi infancia nunca me imaginé haciendo lo que hago ahora. Aunque era siempre el niño de los discursos, detestaba mi voz. Por eso quería ser médico, hasta que vi la malla curricular de la carrera. Me aburre lo extenso, pero a veces toca irse de largo.

Estoy lleno de sueños, pero también de comida. Considero que todos somos ciudadanos del mundo y que en la diversidad cultural está el gusto. Creo en Dios, pero no en la iglesia. Como futuro periodista, si digo que odio la hipocresía estaría siendo hipócrita: Hay que darle una sonrisa al mundo y pedirle el número de celular. Me apasionan las noticias, dentro y fuera de las inservibles fronteras. Me interesan la política, el cine y los idiomas. Tengo el típico deseo de recorrer el mundo algún día. Me gusta la soltería pero sí pretendo asentar cabeza algún día, hasta que eso suceda me dedico a mí mismo, mi familia y mis amigos mientras respiro y comunico.